El Consejo de Europa adoptó las Directrices sobre una justicia adaptada a los niños, y su exposición de motivos, en 2010. Tomando como base las normas existentes a nivel internacional y europeo, en particular la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y el Convenio Europeo de Derechos Humanos, las Directrices tienen por objeto garantizar el acceso efectivo de los niños a la justicia y su derecho a recibir un trato adecuado en ella. Estas Directrices son aplicables a todas las circunstancias en las que los niños son susceptibles, por cualquier motivo y en cualquier capacidad, de entrar en contacto con el sistema judicial penal, civil o administrativo. Recuerdan y promueven los principios del interés superior del menor, el cuidado y el respeto, la participación, el trato igualitario y el estado de derecho. Las Directrices abordan cuestiones como los derechos a la información, la representación y la participación, la protección de la privacidad, la seguridad y un enfoque y una formación pluridisciplinares, salvaguardas en todas las etapas de los procedimientos y privación de la libertad.
